Tu blusa era morada,
recuerdo las manchas de sudor que la teñían,
recuerdo el olor a tu sangre,
recuerdo tu piel que resbalaba con un ligero golpe sobre mis manos.
Aún te escucho gemir
y se rasga mi estómago
se retuercen mis dedos
se rompe mi aliento
se quiebra mi niebla
se eriza mi piel
y te extraño.

No hay comentarios:
Publicar un comentario