jueves, 3 de febrero de 2011

Proyectando

Tu blusa era morada,
recuerdo las manchas de sudor que la teñían,
recuerdo el olor a tu sangre,
recuerdo tu piel que resbalaba con un ligero golpe sobre mis manos.

Aún te escucho gemir
y se rasga mi estómago
       se retuercen mis dedos
            se rompe mi aliento
                se quiebra mi niebla
                     se eriza mi piel
                                                        y te extraño.

No hay comentarios:

Publicar un comentario