Tu voz.
Tu voz me está matando.
Carajo, estoy llorando y no puedo dejar de temblar.
-Sólo es tu voz - me repito.
No puede ser tan malo.
¿Cómo me arranco las putas piernas que quieren corren hacia tu voz?
Mejor, hazme un secreto.
Un incendio.
Un fuego silencioso que queme
que queme mucho
pero que queme lento
lento y silencioso.
Un secreto que en susurros suelte toda la verdad.
Te estoy rogando que me muerdas
que me raspes todas las células
y me mires
me mires bien
mientras me desangro frente a ti,
me mires
y toques mi río, río tan gris, río tan frío.
Te estoy rogando que me comas muerta.
Y es que ya no se qué hacer.
Te quisiera matar,
ahogar, comer, coger, besar y olvidar.
Pero mientras te pido, que no dejes de hablar.
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